Gisela Marziotta polémica: “No percibo que el presidente actual haya ganado; siento que nosotros hemos perdido”

Gisela Marziotta compartió sus reflexiones no solo sobre su nuevo libro, Argentina Iluminada, que destaca por su enfoque artístico en lugar de periodístico, sino también emitió declaraciones significativas acerca de la situación política en Argentina.

En este contexto, Marziotta abordó la gestión actual del presidente Javier Miley, expresando sus opiniones y análisis sobre la administración en curso.

A través de sus afirmaciones, la reconocida profesional no solo se limitó a hablar de su trabajo artístico, sino que también se adentró en temas políticos, ofreciendo una perspectiva crítica sobre la realidad del país bajo el liderazgo de Miley.

Sus comentarios proporcionan una visión amplia y matizada que abarca tanto su faceta artística como sus observaciones y reflexiones sobre la situación política actual en Argentina.

Algunos extractos de la entrevista con un medio nacional:

-¿Cuando aparece en vos la militancia peronista?

-Desde muy chica. Yo quería ir a la escuela pública: tenía unas grandes peleas con mi mamá y no logré el cambio. Pero sí empecé a militar en un comité radical alfonsinista en Caballito, básicamente por antimenemista: Menem iba por la educación pública. Uno de los grandes motores que me acercó a la militancia es la defensa de la educación pública. Y después, cuando me dediqué a ser periodista, sentía que era incompatible la militancia política con el periodismo. Error. Ahora no creo en eso, pero en ese momento dejé la militancia y empecé a dedicarme exclusivamente al periodismo. Hasta que ganó Macri, y ahí sentí que tenía que salir a poner el cuerpo a defender lo que habíamos logrado durante los años de Néstor y de Cristina. Y sentía que tenía que ser más allá del periodismo, porque el periodismo cuenta lo que pasa, pero no puede resolver lo que pasa. La herramienta de la transformación es la política.

desde que te involucraste activamente en política, te convertiste en legisladora. ¿Cuántas veces dijiste: “¡Para qué!”?

-No, bueno, como todo el tiempo. A mí me gustaría poder hacer más de lo que hago. Siento que es poco. Siento que el poder legislativo podría hacer mucho más de lo que hace: todavía tiene tiempos viejos, antiguos, porque las necesidades que hay que resolverle a las personas van mucho más rápido de lo que el de lo que el poder legislativo es capaz de legislar.

-¿Cómo van a subsistir los medios que dependen de la pauta oficial?

-Los medios más chicos no van a poder. No tienen forma de supervivencia. Las personas que trabajan en esos medios se van a quedar sin trabajo. Yo no quiero que eso suceda, pero lamentablemente, ese es el escenario. Y por otro lado, lo que pasa cuando estos medios más pequeños cierran, además de perjudicar a los trabajadores y trabajadoras, es que se silencian voces. Estos pequeños medios aportan un marco de mayor pluralidad a la comunicación, saliendo de la información hegemónica que tienen los grandes medios de comunicación, que son los que podrán sobrevivir.

-Ante la emergencia que atraviesa el país, ¿sacar la pauta por un año no te parece una medida acertada?

-En cuestión de los números, no tiene un impacto relevante. Es una decisión política más que económica. Insisto, no es solo dejar a las personas sin trabajo, que es un montón, sino también silenciar voces que son muy necesarias a la hora de consolidar la democracia. Sino, caemos pura y exclusivamente en esos grandes medios que pueden sobrevivir sin pauta.

-Es importante la autocrítica para entender a una sociedad dolida, preocupada, con un 62% de los chicos y adolescentes por debajo de la línea de pobreza.

-Nuestros resultados fueron horribles. Era muy difícil convencer a alguien de que nosotros íbamos a resolverle un problema habiendo tenido un gobierno peronista que, por primera vez en la historia, tuvo trabajadores en relación de dependencia bajo la línea de pobreza. Y si ese trabajador no nos votó porque está enojado porque no le resolvimos el problema, yo lo entiendo. El problema somos nosotros, que no pudimos hacer lo que se prometió. Pero por otro lado, en la composición del voto al actual presidente, después tenés un sector de la sociedad que no nos quiere, que es el que votó siempre en contra. Ni siquiera sé si creen que este presidente les va a solucionar problemas, sino que, básicamente, no nos quieren votar nunca. Y también lo entiendo: es parte de la historia argentina que fuimos transitando. Y después tenés a los que hoy, directamente, están en condiciones tremendas: “Bueno, votemos a este presidente que ahora tenemos para ver qué pasa”. Sienten que no pueden estar peor. Están tan mal que no hay nada que pueda ser peor. Nosotros tenemos que poder leer todos estos escenarios, esta composición del voto del actual presidente, para poder hacer la reflexión y este recambio que se necesita.

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